CARTA DE AMOR de Miriam a Alberto

CARTA DE AMOR. ¿Principio o final?

Hola, Alberto:
Te escribo esta carta porque no encuentro mejor forma para comunicarme contigo. Quizá cuando la leas pienses que soy una cobarde por no atreverme a decirte lo que siento y lo que pienso directamente a la cara. Si lo hiciera, acabaríamos discutiendo e insultándonos. Además, seguro que no me explicaría del todo bien porque me interrumpirías, cosa completamente normal, claro.


Por eso he preferido escribir estas líneas para explicarte todo lo que siento.

Solo te pido que cuando las leas no me juzgues de forma precipitada ni me eches a mí las culpas de todo.

Mi idea es que seamos capaces de mejorar nuestra actual relación y que podamos seguir cuidando de nuestros hijos juntos. Pero hemos llegado a un punto en que no hago más que preguntarme por qué sigo contigo. Ahora mismo siento que hay una gran distancia entre nosotros y creo que deberíamos solucionar este problema ya.


Desde hace aproximadamente seis años noto que te vas alejando cada vez más de mí. Aunque puedas pensar lo contrario, yo no hago otra cosa que plantearme por qué nos pasa esto.

Estoy bastante preocupada y ya no sé qué más hacer.

Lo que te voy a decir ya te lo he dicho muchas veces, pero nunca me has hecho caso. Te piensas que son amenazas y te enfrentas a mí enseguida echándome las culpas de casi todo. Tienes que creerme si te digo que no sé qué más hacer. Tampoco tú me dices nada y estoy muy cansada de luchar, sobre todo contra mí misma.


El corazón me dice que te deje, y la cabeza, que me quede contigo por el bien de los niños. Además, ya sabes que ahora no tenemos dinero para separarnos. Estoy hecha un lío y a veces cargo contra ellos sin que tengan culpa de nada. ¡Pobrecitos!


Como tú bien me recuerdas constantemente, nuestras relaciones sexuales son del todo menos creativas. Hemos llegado a un punto en que nos cuesta mucho tener sexo. No creo que sea solo culpa mía. Supongo que tú también tendrías que hacer algo más. Ya sé que siempre hacemos el amor los mismos días, a la misma hora, en el mismo sitio y de la misma manera. He de confesarte que la gran mayoría de las veces acepto tener relaciones para que te calles, la verdad, ya que en esto eres un poco pesado. Pero bueno, hay ocasiones en que tienes razón.


No es que yo tenga un amante, como tú me dices, es que llego a casa bastante cansada y cuando a ti te apetece hacer el amor, a mí no me apetece. Este tema me agobia bastante porque me da la sensación de que solo me quieres para esto, pero es que «esto» solo es placentero corporalmente, y a veces ni siquiera eso.

Yo sé que necesito cambiar y mejorar, pero tú también tienes que hacer algo más. No vale únicamente con ponerse pesado. Tengo un corazón que satisfacer y cada día está más vacío.
Todo esto también te lo he dicho en más de una ocasión, pero nunca haces ni dices nada. Te callas, y eso me desespera bastante. ¡No sabes cuántas veces he tenido que contar hasta diez…!


Yo no estoy dispuesta a pasar el resto de mi vida con alguien que nunca demuestra que me quiere y que ni siquiera me lo dice. Que tampoco se interesa por las cosas que hago, ni por mis sentimientos. Solo te preocupa que me encargue de los niños, de la casa, de trabajar, y ya está.

Pero resulta que detrás de mí hay algo más que todo esto. Sabes que me gusta compartirlo todo contigo, pero cada vez que te cuento algo nuevo que me ha pasado, o lo que pienso, miras para otro lado o ni siquiera me miras. Esto es bastante frustrante, créeme.
Por suerte no me he deprimido nunca, pero te confieso que he pasado por bastantes periodos de angustia por la falta de comunicación que hay entre nosotros. La verdad es que cada día te cuento menos cosas, y esto no me gusta nada.


Solo te pido que te comuniques conmigo y que me prestes más atención. Ya sé que me vas a decir lo mismo tú a mí. Pero si lo piensas bien, comprobarás que cada día yo te pregunto por tus cosas y te escucho cuando me cuentas algo. Sin embargo, tú nunca me pides opinión sobre nada que tengas que decidir en tu trabajo o sobre tus amigos. Aun así, siempre me ofrezco, pero te da igual.


Yo, en cambio, quiero y necesito poder contar contigo, pero ni siquiera me preguntas qué tal con la compañera de trabajo nueva. Solo es un ejemplo; podría ponerte muchos más, pero tengo la sensación de que te daría igual. Lo único que espero es que al leer esta carta me comprendas un poco más y que hagas algo por salvar nuestra relación.

Solo tengo una vida y sabes que me gusta disfrutar del presente, pues nunca sabemos lo que nos va a ocurrir mañana. La verdad es que no estoy dispuesta a prescindir de uno de los mayores placeres corporales que podemos darnos, me refiero, por supuesto, al sexo con amor.
Creo que el hecho de no querernos como antes, comporta que no disfrutemos igual que lo hacíamos.

Ya sé que a todas las parejas que llevan bastante tiempo juntas les ocurre lo mismo, pero me importa poco lo que les pase a ellos. A mí me preocupa lo que nos pasa a nosotros, aunque es verdad que me sirve de consuelo que a todas mis amigas les suceda algo parecido. Dicen que debe de ser algo biológico, pues siempre somos nosotras las que elegimos cuándo hacer el amor. En cualquier caso, yo no quiero ni puedo rendirme. Lo que yo quiero es que nuestra relación vuelva a ser como era antes.


Sé que para ti el sexo es imprescindible y para mí también, créeme. Considero que es un indicador claro de cómo funciona nuestra relación, pero también lo es que estés a mi lado en los momentos en que te necesito, y nunca has estado junto a mí. Esto es lo que más me afecta, porque entonces sí que siento que no me quieres.


Tampoco me cuentas nada de lo que piensas, siempre te lo callas todo. Solo hablas para decirme las cosas que hago mal o para mandarme que haga esto o aquello. Vamos bien cuando todo marcha como tú quieres, y eso es poco ético por tu parte. Te lo he dicho en más de una ocasión, pero no me haces caso.


Supongo que tardarás en leer esta carta quince minutos como mucho, aunque es probable que la vuelvas a leer más de una vez. ¡Cuántas cosas se dicen en quince minutos, eh! Sin embargo, llevo ya cuatro meses intentando escribirla y créeme que me ha costado mucho hacerlo. Cuando la leas, yo ya me habré marchado a trabajar. Supongo que esta tarde, cuando nos veamos de nuevo, me explicarás lo que sientes y qué te ha parecido. No podemos dejar pasar más tiempo, por el bien de todos.
Que sepas que aún te quiero y que intentaré poner todo de mi parte para que podamos volver a ser felices juntos.


Un beso, Miriam
Extracto del libro “Reinventar el amor”. Autor José Carlos arroyo. Ediciones Luciérnaga (Grupo Planeta).

 

y tú, ¿qué opionas? ¿es un principio? ¿es un final? , ¿es un “mas de lo mismo”? ¿has escrito alguna vez una carta parecida, o tienes ganas de hacerlo?

 

 

 

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